CONDICIONAMIENTO OPERANTE
En 1938 BF Skinner, en un
intento de medir y objetivar al máximo la respuesta instrumental y, al mismo
tiempo, de liberarla de términos mentalistas (como consecuencias satisfactorias
o molestas) empleados por Thorndike, reemprendió la ley del el efecto y la
reformuló como la ley del reforzamiento.
Según la ley del refuerzo, los
organismos aprenden conductas nuevas que éstas van seguidas de un refuerzo; y
sabemos que han sido reforzadas porque aumenta la probabilidad de que vuelvan a
aparecer estas conductas en un futuro.
El término de condicionamiento
operante hace referencia al proceso por el que la frecuencia de
presentación de una conducta queda modificada por sus consecuencias. Así, la
probabilidad de aparición de una conducta operante está determinada,
principalmente, por los hechos que sucedieron después de realizar esta conducta
en el pasado. Skinner introdujo el término de conducta operante para
definir todas aquellas respuestas que tienen el mismo efecto sobre el ambiente.
En este sentido, la conducta operante de pulsar la palanca puede ser ejecutada
por una rata realizando diferentes respuestas, como por ejemplo, pulsar con una
pata, con el morro o con la cola. Todas estas respuestas constituyen el mismo
operando.
Este aparato permitía que un
animal como una rata (también utilizó palomas como sujetos experimentales)
aprendiera una conducta arbitraria como es pulsar una palanca, siempre que la
realización de esta conducta fuera seguida de la presentación inmediata de
comida que reforzaría esta conducta operante.
Referencia.
D.L. Whaley i R.W. Malott (1983). Psicología del comportamiento. Barcelona: Fontanella.
_________________________________________________________________________________ Estudiante de Psicología, Yahara Rojas. Contacto: yahara_mar_15@hotmail.com

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